jueves, 11 de marzo de 2010

Homenaje a la cenetista Soledad Cadón Macías (La Abanderada)




El miércoles día 10 de marzo se celebró en Chiclana un acto de homenaje a Soledad Candón Macías en la Barriada La Carabina en una calle desde ese día lleva su nombre.
Al acto asistieron un nutrido grupo de personas muchos de ellos familiares de la compañera homenajeada.
La compañera Leonor, Presidenta de la Asociación de la Memoria Histórica de Chiclana, dedicó unas palabras en recuerdo de Soledad:
Primero que nada quiero felicitar a los familiares de Soledad, a sus hijos y nietos, porque hoy el pueblo de Chiclana la homenajea y la recuerda.
Chiclana no la ha olvidado nunca, en el recuerdo y en la memoria colectiva de los chiclaneros quedaron grabados su nombre y su historia, y también la de muchas mujeres más. Generación tras generación hemos oído hablar de ella, de su rectitud y de su compromiso con la defensa de los trabajadores, y de su lucha por una sociedad más justa e igualitaria, hoy después de tantos años, la recordamos y le dedicamos ésta calle.
Soledad como muchas otras mujeres de su época, no pudo cerrar los ojos ni fue ajena a las grandes injusticias, desigualdades y miseria en las que vivían la mayoría de los trabajadores, por eso su compromiso con los más desfavorecidos fue total, por lo que en los primeros días del golpe de estado de Julio de 1936 la represión franquista se cebó con todas ellas, Soledad como muchas otras sufrió ésta represión, y aunque las mujeres sufrieron menos fusilamientos en comparación con los hombres, sin embargo sufrieron muchísimo, fueron encarceladas, sufrieron palizas, humillaciones y todo tipo de vejaciones, también era habitual que a las mujeres de miembros de partidos de izquierda, o de sindicalistas, o sobre todo aquellas que habían tenido cierto protagonismo en las luchas sociales que se las humillaran públicamente, se las pelaba y se les daba aceite de ricino y se las exhibían en público para que se mofaran de ellas, aquí en Chiclana se las exhibía en la puerta de la Plaza.
La mayoría de las mujeres no pudieron esconderse, sino que tuvieron que permanecer en sus casas al cuidado de sus hijos, por lo que quedaron a merced de los fascistas que las trataron con extrema crueldad, no tanto por sus actividades durante la Republica, sino por su condición de mujer, no se trataba de borrarlas físicamente, se trataba de recordarles cual era su sitio, que su sitio era su casa, las labores domésticas y el cuidado de sus hijos y la sumisión total al, marido.
Todas estas mujeres sufrieron mucho durante la guerra y durante la dictadura, y sin embargo cuando se habla de las víctimas de franquismo se suele olvidar el papel tan duro que les tocó vivir, una de ellas fue Soledad Candón, y sin embargo ella siempre mantuvo su orgullo y su dignidad.

Soledad Candón Macías, (La Abanderada), apodo que le viene
porque siempre encabezaba las numerosas manifestaciones obreras
con la bandera roja y negra de la CNT, los 1º de mayo solía
encabezar la manifestación que discurría por varias calles de
Chiclana, para al final dirigirse al Pino Gordo que estaba situado
entre el Polvero y la carretera del Marquesado donde realizaban
una jornada de confraternización obrera.
Estuvo casada con Antonio Saucedo Aragón (El Pujío), nació en
Paterna de la Rivera en 1889 y se vino a vivir a Chiclana a los pocos
años de edad, murió en un accidente de tráfico en 1956 en Vigo,
donde había ido a visitar a una hija, que residía en dicha ciudad.
Tuvo cinco hijos: Juan Manuel, Enrique, Ana, María Teresa y
Fernando.
Mujer luchadora, y defensora de los más desfavorecidos, militante
anarcosindicalista que luchó junto con sus compañeros, entre los
cuales estaban: Diego Rodríguez Barbosa, que fue asesinado junto
con Manuel Estrada, (El Regaera), en la Alcantarilla del Águila;
Antonio Piñero Cebada (Jurita), Sebastian Saucedo Botossi que
también fue asesinado, José Moreno, Rafael Aragón (Jaramago),
Benito Cieza, Juan Barea (El Negro), Antonio González Rocamonde
( El Títere), que murió en la cárcel a consecuencia de los malos
tratos y la tortura recibida.
Soledad, residía junto con su familia en un caserón que tenían en
unos terrenos junto al Santo Cristo, donde criaba cabras y atendía
las labores del campo, a los pocos días golpe de estado, apareció
por su casa, El Títere, huyendo de un grupo de falangistas que
andaban persiguiéndolo, estando El Títere en el interior de la
vivienda aparecieron los falangistas para hacer un registro, Soledad
intentó impedirles el paso, increpándolos, no obstante no pudo
impedir que procedieran al registro, una vez en el interior
sorprendentemente no encontraron a nadie y se despidieron
diciendo que volverían en otra ocasión, Antonio González se pudo
esconder envuelto en un reó, (que es una especie de alfombra de
esparto) que colgaba enrollado del techo, casualmente no pudieron
detenerlo en esa ocasión, porque de haber sido así, con toda
seguridad hubiese tenido de inmediato, trágicas consecuencias para
Soledad y su familia.
Era amiga de María Silva (La Libertaria) y de toda la familia de
Francisco Cruz, (Seis Dedos), que en época de vendimia solían
trasladarse de Casas Viejas a Chiclana para trabajar, Soledad los
acogía solidariamente en su casa.
En los primeros días del golpe fue detenida junto con otros
destacados militantes y afiliados de la CNT y de la UGT y de
partidos políticos de izquierdas, estando en la cárcel la obligaron en
una ocasión a presenciar un fusilamiento junto con Pepa la Hinojera
que también estaba detenida y era compañera de Carmelo Ramos,
(concejal de Izquierda Republicana). Fue puesta en libertad junto
con otros detenidos el 8 de septiembre de 1936, día de la Virgen de
Los Remedios, patrona de Chiclana; otros sin embargo corrieron
peor suerte como fue el caso de Bartolomé Canto, cuya familia
junto con otras se agolpaban aquel día en las puertas de la cárcel
en la C/ Frailes, ante el rumor de que los detenidos serían puestos
en libertad, en conmemoración de la Patrona; y sin embargo, como
muchos otros fueron asesinados y aún hoy día no se sabe con
seguridad donde están sus cuerpos.
Soledad era una mujer culta y autodidacta, muy comprometida con
las ideas libertarias, sabía leer y escribir perfectamente, algo que no
era tan normal como hoy, pues la tasa de analfabetismo era muy
alta en aquellos tiempos, sobre todo entre las mujeres; solía ayudar
a otras personas en la lectura y en la escritura de la
correspondencia.
Fue detenida y represaliada en numerosas ocasiones, pasó por
situaciones muy difíciles, para ella y para su familia, fue una mujer
con carácter y valentía y a pesar de la difícil situación política de
aquellos momentos ayudó a todo aquel que buscó su ayuda,
proporcionándole escondite y alimentos, a pesar de que sabía las
consecuencias que eso le podía acarrear.
Sufrió mucho durante la dictadura, pero nada de eso le hizo desistir
de sus principios ni de continuar siendo solidaria con los
perseguidos y todos los que necesitaron su ayuda.
Una vez instaurada y consolidada la dictadura, Soledad continuó su
lucha reuniéndose en más de una ocasión clandestinamente con
otros compañeros sindicalistas, como: José Moreno, Juan Barea (El
Negro) entre otros.
A pesar de la represión, del miedo, ella siguió luchando por un
mundo mejor, sin explotación y a salvo del hambre y de la guerra,
un mundo basado en el respeto mutuo, la libertad, la justicia y la
igualdad entre todos los seres humanos.
Soledad Candón Macías fue una de esas mujeres luchadoras que a
pesar de la doble marginación que sufrían por su condición de
mujer y de trabajadora, no obstante, no desistieron de defender la
justicia y los derechos humanos, y la anhelada igualdad de
derechos; que se opusieron como podían a una brutal dictadura,
con riesgo de sus propias vidas. Autenticas heroínas, que a pesar
de haber sido reprimidas y humilladas, dieron ejemplo de lo que es
la integridad y la dignidad. En Chiclana fueron muchas las que
como ella, no merecen que se las abandonen en el olvido, entre
ellas están: Ana Canto, Juana Rodríguez (La Taruga), Magdalena
Rangel, Amalia Pérez, Eulalia Jiménez Castaño (La Matrona),
Carmen Virues, Pepa la Hinojera, Araceli, Dolores Gallardo la
(Tomatera). María, mujer de Diego el Quirino y Ramona la mujer de
Jaramago, Carmen Pareja, compañera de Barbosa.
A Soledad Candón Macías y a todas ellas: nuestro recuerdo y
nuestro más sincero reconocimiento.

miércoles, 24 de febrero de 2010

La extrema derecha contra el juez Baltazar Garzón





ASOCIACIÓN PARA LA RECUPERACIÓN
DE LA MEMORIA HISTÓRICA SOCIAL
Y POLÍTICA DE CHICLANA.



Ante la imputación realizada por el Tribunal Supremo contra el juez Baltazar Garzón por un supuesto delito de prevaricación en la investigación que llevaba a cabo sobre las víctimas del Franquismo, desde nuestra Asociación tenemos que manifestar nuestra más enérgica repulsa.

El juez Garzón desde la Audiencia Nacional, siempre se ha manifestado como un fiel defensor de los derechos humanos y de una justicia universal por encima de las fronteras y de los estados, él fue quien acusó a Pinochet de terrorismo de estado e intentó sentar en el banquillo a tan siniestro personaje y a sus cómplices, también tuvo un papel importante en el esclarecimiento de las desapariciones en Argentina, llevada a cabo durante la Dictadura Militar que asoló durante décadas a nuestro país hermano, en la brutal represión ejercida hicieron desaparecer a cientos de miles de personas inocentes, incluido entre ellas, mujeres y niños, de los cuales muchos eran españoles; por lo que el juez Garzón, con la ley en la mano y la verdad por delante intentó sacar a la luz tantas historias rotas y hacer justicia dentro de lo posible.
Paradójicamente los mayores problemas los esta teniendo por abrir una causa por la desaparición forzada de miles de personas durante el franquismo, por la que ahora se le acusa de prevaricación por una querella interpuesta por Manos “limpias” y Falange Española, acogiéndose a la irretroactividad de la ley penal, y a la ley de amnistía de 1977, que estas organizaciones y toda la extrema derecha española, pretenden convertir en leyes de punto final, para que nunca se puedan investigar los espantosos crímenes de la dictadura franquista ni que se pueda resolver con dignidad y justicia tan tenebroso pasado; porque aunque no se pueden cerrar las heridas mediante el revanchismo ni la venganza, tampoco se puede imponer el olvido.
Se acusa a Garzón de actuar por afán de protagonismo, motivaciones ideológicas y parcialidad, ante esto debemos recordar que Garzón es uno de los jueces que más se ha destacado en la lucha contra el terrorismo de ETA y su entorno, y uno de los que más eficazmente ha combatido el narcotráfico, el crimen organizado, y ha intervenido en cientos de casos contra la corrupción en este país, como el reciente caso de corrupción en el PP, famosamente conocido como caso Gürtel; también ha tenido un papel importantísimo en la investigación por las atrocidades cometidas por las dictaduras en Latinoamérica.
Es ahora cuando ha pretendido sacar a la luz la página más negra de la historia de España, investigando la desaparición forzada de cientos de miles de españoles, cuando se ha topado con los sectores más retrógrados y reaccionarios de la derecha española, que como herederos y últimos vestigios del franquismo se han sentido aludidos y temerosos de dicha investigación, y de que al final salga a la luz tan sucio pasado.
Por todo lo expuesto queremos manifestar nuestro apoyo al juez Garzón por su labor en favor de la recuperación de la Memoria Histórica de este país, y por la dignificación de las víctimas del franquismo. Estamos convencidos de que siempre ha actuado de buena fe y con respeto escrupuloso a la ley.

Presidenta de la Asociación por la Recuperación de la Memoria Histórica Política y Social de Chiclana:
Leonor Sánchez Díaz



Chiclana de la Frontera a 16 de febrero de 2010

lunes, 27 de julio de 2009



Tal como estaba previsto, la Asociación por la Recuperación de la Memoria Histórica Política y Social de Chiclana homenajeó a los fusilados y represaliados por el fascismo. En esta ocasión y como novedad, se dispusieron para el conocimiento de los asistentes, las fotografías de los asesinados al pie de la pequeña placa existente, con los nombres de los mismos, en la fosa común del cementerio de S. Juan Bautista de Chiclana, respaldados por las banderas de la Confederación Nacional del Trabajo (CNT-AIT), la tricolor de la República y de la Unión General de Trabajadores (UGT).

Ante una notoria presencia de público, alrededor de unas 250 personas y pese al fuerte calor reinante, comenzó el acto con unas palabras, por parte de miembros de la Asociación en recuerdo a los homenajeados, resaltando el mensaje de que a pesar de que las últimas personas vivas por ley de vida van yéndose, mantienen la esperanza de que las generaciones actuales y venideras continúen con la labor de las Asociaciones repartidas por todo el estado español, que no caiga de nuevo en el olvido aquellos que dieron su vida por sus ideas y por la Libertad. Se hizo también un breve recorrido histórico a través de la lectura de un manifiesto haciendo mención de la idea calculada y premeditada de los verdugos facciosos, a levantarse en armas contra todo un pueblo y sus planes de represión y de exterminio de toda oposición a su nuevo orden.

Intervinieron posteriormente varios familiares, que leyeron poemas compuestos por ellos mismos y se dió lectura de los nombres de los represaliados, que a día de hoy suman la cantidad de 87 personas y de los fusilados que se acerca a la veintena.

A continuación, y espontáneamente, se hizo mención a las madres, compañeras, esposas, hermanas, novias e hijas de los homenajeados, ya que añadido al dolor y sufrimiento por la ejecución o represión hacia sus compañeros, tuvieron que soportar los primeros interrogatorios y torturas, tanto por parte de la soldadesca franquista al entrar en la ciudad como por los falangistas locales, para a través de estos métodos poder localizar a los huidos. Soportaron purgas de aceite de ricino, fueron humilladas y exhibidas ante la plaza de abastos y un público aterrado con cortes de cabellos al cero, obligadas a trabajar trabajar como sirvientas en las casas de los vencedores por miseras monedas o a cambio de tristes mendrugos de pan y sobras de los asesinos, algunas tuvieron que atender a sus compañeros presos y no pocas los perdieron ante el pelotón de ejecución para siempre, sin dejar siquiera una triste tumba donde dejar caer sus lágrimas. Estigmatizadas por todos, aún mantuvieron el heróico esfuerzo de llevar para delante a sus hijos, e incluso de aquellos pequeños que tuvieron el infortunio de perder a madre y padre.

Finalizó el acto con la audición en silencio del poema "Desaparecidos" de Mario Benedetti, y ofrenda floral por parte de todos los asistentes al pie de las fotografías y de la placa.




Asociación por la Recuperación de la M. Histórica Política y Social de Chiclana ( Cádiz )

domingo, 22 de marzo de 2009

EL JOVEN JUAN


RECONSTRUCCIÓN DE LA HUIDA A TÁNGER DE DIEZ DE CHICLANA, EN UNA BARCA,
EL 3 DE AGOSTO DE 1937

(A partir del sumario del Consejo de Guerra Sumarísimo 6225 celebrado en Chiclana el 10 de agosto de 1939)

En la mente de muchos chiclaneros ha permanecido como una leyenda la huida en barca de unos chiclaneros que se marcharon un día para escapar de la represión y de la muerte, pues sabían el destino de otros compañeros suyos que ya habían sido fusilados por los falangistas y las fuerzas franquistas, compañeros que en algún que otro momento posteriores al 20 de julio del 36 habían estado ocultos con ellos y que tuvieron peor fortuna, al ser capturados y de estos muchos fueron fusilados casi de inmediato, Este grupo de hombres que habían permanecido ocultos desde el principio estaban siendo acosados permanentemente por las nuevas autoridades fascistas y por los falangistas, la situación era para ellos cada vez más insostenible, con el temor, la amenaza constante a ser apresados y a sus lógicas consecuencias pesaba sobre ellos.
La noche del 3 de agosto de 1937 una barca salió silenciosamente en el lugar conocido como pozo de San Rafael, en la playa de la Barrosa. La tripulaban diez hombres, conocidos militantes republicanos, socialistas y de la CNT de Chiclana, que habían decidido huir ante las noticias de los asesinatos y encarcelamientos que se producían en la zona.

Los fugitivos eran Nicolás Ballesteros Aragón, “EI Mónico”, militante de Izquierda Republicana y concejal del ayuntamiento de Chiclana desde febrero de 1936; Carmelo Ramos Periñán, (El Hinojero) hijo de José Ramos (El Granuja); concejal de Izquierda Republicana, Diego García García; también concejal de IR, Juan Morales Barea, “EI Negro” albañil de la CNT; era uno de los más jóvenes, Rafael Herrera Montiel, “EI Respetao”; Manuel Ruiz Ariza, “Pinito", tesorero de la sección del sindicato de viticultores de la CNT; Sebastián Pareja Sánchez, (El Cantero de la Banda) también de la CNT y cuñado de Diego Rodríguez Barbosa, que había sido detenido un año antes junto con Manuel Estrada Alba ( El regaera ), el 28 de agosto de 1936, en el arroyo del Sotillo, donde ambos permanecían ocultos en unos cañaverales, y después de ser insultados y torturados durante el camino hacia Chiclana el grupo de falangistas que los detuvo hicieron una parada en una zona conocida como la Alcantarilla del Águila donde finalmente los fusilaron, ambos eran de la CNT; Francisco Mota Aragón, secretario de la Agrupación Socialista del PSOE de Chiclana y los hermanos Cristóbal y José Serrano Molina, propietarios de la barca, A los Hermanos Serrano eran naturales de Conil y se dedicaban a la pesca, actividad que realizaban en la Barrosa, no se les conocían militancia política alguna, se barajó como una de la causas posibles para su huida el que uno de ellos por su edad tendría que incorporase a filas en breve lo que suponía inevitablemente que tendría ir al frente. La mayoría de ellos llevaban un año fugitivo por los campos o escondidos en ranchos, pagos y casas de familiares.
Nicolás Ballesteros, carnicero en el mercado, antes de pertenecer a la gestora municipal nombrada tras el triunfo del Frente Popular en febrero de 1936, huyó en cuanto tuvo noticias de que estaban siendo detenidos los concejales. Primero se escondió en Conil donde, en agosto, fue detenido. Puesto en libertad se ocultó en la choza de Nicolás Marín Ramírez, “Rey”. Finalmente, en octubre de 1936, se refugió en el rancho que Manuel Sánchez Ramírez, tenía en la Cañada de Cádiz. Allí también se habían ocultado su cuñado, Diego García García, (El Costero) y Carmelo Ramos.

En la viña que Sebastián Pareja tenía en el cercano Pago del Sotillo se escondieron el mismo, y su compañero de filas Manuel Ruiz, en julio de 1936. Este último, había sido detenido, a los pocos días de la sublevación, acusado de formar parte de los grupos armados que recorrieron las calles, y registraron las casas de los más significados derechistas de Chiclana, la noche del 18 de julio en busca de armas.

“En la caída de la tarde del día 18 de julio de 1936 el Ayuntamiento se convirtió en el centro de la resistencia. En las dependencias municipales se dieron cita las autoridades locales y numerosas personas, entre ellas los militantes más destacados de los sindicatos obreros.
El doctor Javier de la Cruz Cortijo, alcalde de Chiclana perteneciente a Izquierda Republicana se reunió con los concejales que habían acudido a las dependencias municipales y los militantes obreros; entre ellos Barbosa, Antonio Piñero Cebada (Jurita), Manuel Ruiz Ariza (Pinito), tesorero de la sociedad de viticultores de la CNT y los concejales Antonio García de los Reyes de (IR) y Manuel González Velasco (PSOE). Se decidió proveerse de armas y detener a los más conocidos derechistas de la ciudad, así se formaron grupos que durante la noche, registraron domicilios en la Plaza Castelar, calle Mendizábal y otros puntos de la localidad. Se incautaron algunas armas y fueron detenidos y trasladados a la cárcel municipal, Antonio Sánchez Morales, el ex - alcalde Sebastián Martínez de Pinillos y otra dos personas más. A las pocas horas de su detención todos fueron puestos en libertad sin sufrir daño alguno y las armas incautadas se guardaron provisionalmente en los lavabos.
Los miembros de los grupos de defensa de la república y de la legalidad vigente, llevaban un aval o credencial que los autorizaba, con la firma del alcalde y el sello del Ayuntamiento”

Manuel Ruiz Ariza permaneció encarcelado hasta el día 8 de septiembre. Fue de nuevo detenido en octubre en el transcurso de las investigaciones para averiguar los autores de una pintada aparecida en la fachada de una panadería. Nuevamente puesto en libertad a fines de diciembre, en enero de 1937, temiendo ser detenido otra vez y aterrorizado por las escenas que había vivido en el depósito carcelario chiclanero, decidió huir. Primero al monte y después junto a Pareja. Ambos hicieron un angosto túnel subterráneo donde permanecían escondidos la mayor parte del tiempo.

Juan EI Negro" y Francisco Mota tras estar escondidos durante tres meses por los Llanos de Sotillo encontraron refugio, desde febrero de 1937, en la choza de Rafael Herrera en la Cañada de Cádiz. Mota era funcionario del ayuntamiento y oficinista en la bodega Arbolí y había sido uno de los primeros, sino el primero, en casarse por lo civil en Chiclana. El 22 de julio se lanzó al campo, refugiándose en casa de EI Respetao", que era familiar suyo, hasta su fuga en la barca.
A principios de agosto todo estaba preparado. Mota y Serrano habían preparado la huida. Saldrían hacia las costas africanas en la barca, llamada el Joven Juan", con la que la familia Serrano se dedicaba a la pesca. El día dos, un hijo de Manuel Sánchez, Francisco, avisó a Sebastián Pareja, Juan El Negro, Ballesteros, García y Carmelo Ramos que saldrían la noche siguiente.

La travesía era una operación muy arriesgada. (La barca Joven Juan), folio 460 3ª lista de Barbate, carecía de mínimas condiciones para afrontar una travesía de esas características: carecía cuarteles y un par de hombres tenía que ir achicando agua.

Todos los fugados tenía importantes razones para huir por su conocida militancia, o por sus ideas izquierdistas, todos salvo los hermanos Serrano, propietarios de la barca, naturales de Conil, que vivían en la Barrosa con su madre viuda y natural de Vejer, dedicados a la pesca que alternaban con trabajos eventuales en el campo. El teniente de carabineros tenía buena opinión de su conducta y afirmó que nunca había oído decir que tuvieran ideas extremistas. Pertenecía a la CNT pero solo como afiliados, como tantos cientos de obreros de la ciudad. Su única referencia desfavorable era para el hermano que no había huido Joaquín, aunque tampoco había pertenecido a partidos de izquierdas, ocultó la presencia de cinco de los huidos reclamados por la comandancia y conoció sus planes de fuga.
A las diez de la noche del 3 de agosto la barca se hizo a la mar. Al poco de partir la barca comenzó a hacer agua, tuvieron que turnarse para achicar, padeciendo un grave riesgo de naufragio, pronto quedó a la deriva frente al cabo Espartero. Mal lo habrían pasado los fugitivos si no hubiera pasado el mercante (El Examiner) de bandera norteamericana, que los recogió y llevó hasta Tánger. La noticia corrió pronto por los agitados mentideros de la comunidad internacional. Una delegación del gobierno republicano, formada por el cónsul Manuel Pitatua y el diputado Serra Quesada, gestionó de las autoridades tangerinas su liberación. Además, la oficina franquista informó a las autoridades de su llegada. Inmediatamente la guardia civil de Chiclana comenzó una intensa búsqueda para aclarar lo ocurrido. Fruto de sus investigaciones, y duros interrogatorios, se abrió un sumario en el que quedaron incursos los diez fugados más los habitantes de los terrenos y pagos en los que habían pernoctado.
La desaparición de la barca y de dos de sus propietarios, los hermanos José y Cristóbal Serrano Molina, no había pasado desapercibida para la sección de carabineros que tenía encomendada la vigilancia de la costa.
La tarde del día cinco, el teniente de carabineros de la Barrosa, Francisco Palma Pulido, mandó a un sargento para que preguntara a la madre, Candelaria Muñoz Molina, y a otro de los hermanos, el paradero de los desaparecidos. Estos le contestaron que no sabían donde estaban, pero que pensaban que podían haber ido a Barbate o Algeciras a comprar un nuevo arte de pesca.
Al caer la noche y no tener noticia ni de la barca ni de sus tripulantes, dio parte a la Ayudantía de Marina, quien a su vez lo notificó a la Comandancia de Marina de la provincia.
Tras permanecer hasta fines de agosto en Tánger, a principios de septiembre los diez fugados fueron expulsados hacia Francia. A Marsella llegaron pasaportados para las autoridades republicanas españolas quienes, inmediatamente, los trasladaron a Barcelona. Tras pasar por centros de clasificación fueron enviados a distintos lugares. Francisco Mota se instaló en Cartagena, en cuyo arsenal trabajó como escribiente. Nicolás Ballesteros, tras un breve paso por Castellón y Valencia, terminó instalándose en la localidad levantina de Villa Marchante como carnicero. Manuel Ruiz Ariza, tras pasar también por Valencia, se instaló en la localidad jienense de Fuerte del Rey.
Carmelo Ramos tras varias peripecias consiguió exiliarse en Argentina y no volvió nunca más a Chiclana.
Terminada la guerra algunos de ellos regresaron a Chiclana. Mota procedente de Salobreña, desde donde tras calibrar la situación, por medio de cartas y conversaciones de su esposa, regresó a Chiclana. Se presentó en la comandancia militar el 19 de mayo siendo encarcelado y abierto sumaria que desembocó en su procesamiento. Ballesteros, fue detenido en la población valenciana y enviado al campo de concentración Coto La Trasatlántica" abierto en Puerto Real, tras permanecer en él diez días, el 27 de abril fue puesto en libertad. Regresó a Chiclana y el 8 de mayo se presentó en la Comandancia militar. También fue encarcelado y procesado. Como Ariza, que se presentó en Chiclana el 21 de abril.
En Chiclana, dependiente del Consejo de Guerra Permanente de Algeciras, funcionaban dos juzgados militares. Sus titulares, Eladio Pérez Búa y el alférez honorario Manuel Vélez García, instruyeron los sumarios de los tres fugitivos que habían regresado y los acumularon en un único consejo de guerra celebrado el día 10 de agosto de 1939. Junto a Ballesteros, Mota Aragón, y Ruiz Ariza también se sentaron en el banquillo los cenetistas de Chiclana Antonio Piñero Cebada “Jurita”, Rafael Aragón Muñoz “Jaramago” y Sebastián Rodríguez García “Porrín” y otros 'dos de Barbate, el marinero Manuel Mateo Fernández y el albañil Diego Martín García. Junto a ellos estuvieron también los miembros de Izquierda Republicana Rafael González Pujales, comerciante y tesorero de la agrupación local, y el campesino Antonio Cabeza de Vaca Sánchez (Tijéa).
Todos ellos fueron acusados de "auxilio a la rebelión" y excitación a la rebelión". Salvo los dos barbateños, los demás fueron condenados a penas entre 6 y 20 años de cárcel. Ratificadas las condenas a finales de septiembre, en enero de 1940 fueron trasladados a la cárcel de Jerez. Allí permanecieron hasta finales de 1941 en que fueron puestos en libertad al aplicárseles reducciones de condenas por diversos indultos.
La huida en la barca solo es un capítulo más de una terrible pesadilla que comenzó el 18 de julio del 36 que trajo la represión y la muerte a más de un millón de personas y sumergió a la mayoría de los españoles en un pozo de sufrimientos y desesperación. En Chiclana fueron muchos los que sufrieron largos años de cárcel y otros fueron asesinados sin compasión, pero a ninguno de ellos se les pudo demostrar nunca ningún delito, todos ellos eran conocidos como trabajadores honestos y de conducta intachable y si fueron encarcelados y asesinados fue solo por sus ideas políticas y sociales, por soñar con un mundo basado en justicia, en la libertad y la fraternidad entre los hombres, una justicia y una fraternidad que ellos no pudieron alcanzar.
La historia de la barca Joven Juan y de aquellos hombres que un día decidieron marcharse para salvar la vida, permanecerá siempre en la mente y en el corazón de muchos chiclaneros como un signo de esperanza y de lucha por la libertad y la supervivencia.

extraido de la revista la Barca de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica de Chiclana.

martes, 11 de noviembre de 2008

Recordando a los asesinados por el Franquismo en Chiclana


ASOCIACIÓN PARA LA RECUPERACIÓN
DE LA MEMORIA HISTÓRICA SOCIAL
Y POLÍTICA DE CHICLANA


El pasado domingo día 2 de noviembre esta asociación colocó una placa junto a la que se puso con anterioridad en el acto del 20 de julio; en esta placa consta los nombres de 29 chiclaneros que perdieron la vida a manos de los franquistas, y que hasta ahora habían permanecido en el más absoluto anonimato sin que se recordaran de ellos ni siquiera sus nombres. Hasta el día que construyamos el monumento en su memoria donde podamos honrarlos con la dignidad que se merecen, este podrá ser un lugar provisional donde derramar unas lágrimas o colocar unas flores en su recuerdo.
Sabemos sus nombres y sus ideas, aunque sus cuerpos aún permanecen enterrados en cualquier cuneta o fosa desconocida, sus vidas y sus nombres ya nunca más serán olvidados.

Javier de la Cruz alcalde Republicano


ASOCIACIÓN PARA LA RECUPERACIÓN
DE LA MEMORIA HISTÓRICA SOCIAL
Y POLÍTICA DE CHICLANA





La Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica Social y Política de Chiclana ante la propuesta del PA de nombrar Hijo adoptivo a D. Javier de la Cruz Cortijo tenemos que manifestar lo siguiente: que consideramos a D. Javier de la Cruz Cortijo, último alcalde de la república, una persona de unas cualidades humanas extraordinarias, de ideas progresistas, republicanas de izquierdas, que destacó sobre todo por su apoyo a los trabajadores y a las clases más humildes y por su total dedicación a Chiclana y a los chiclaneros. Perteneció a Izquierda Republicana, formación política con la que se presentó a las elecciones y consiguió ser alcalde de Chiclana. A partir del 18 de Julio de 1936, tras el golpe militar franquista tuvo que ocultarse para salvar la vida, como hicieron muchos, tras permanecer oculto durante un largo periodo de tiempo pudo salvarse, muchos otros sin embargo fueron asesinados por los falangistas. Por lo que consideramos a D. Javier de la Cruz merecedor de ser nombrado Hijo Adoptivo o Hijo Predilecto de Chiclana, así como de todos los homenajes o reconocimientos que se le hagan, por todas sus cualidades humanas y políticas, no solo por su bondad, que no dudamos que la tenía.
No obstante tenemos que manifestar nuestro más absoluto rechazo a las palabras y argumentos utilizados por el concejal del PA, Manuel Guerrero, que presentó en el último pleno municipal la propuesta; y que entre otras cosas dijo, que D. Javier de la Cruz había sido una persona muy buena, que evitó que en Chiclana se quemaran iglesias y conventos, que protegió a los ricos, proporcionándoles protección, también dijo, que a Javier de la Cruz no lo mataron por que era muy bueno.
Al mismo tiempo al Sr. Guerrero obvió hacer ningún tipo de condena del franquismo ni de los crímenes cometidos por los franquistas, por lo que le preguntamos ¿si a D. Javier de la Cruz no lo mataron porque era muy bueno, quiere usted decir que a los veintinueve que hasta ahora tenemos constancia que asesinaron en Chiclana y a los miles y miles que mataron en toda España, los mataron por que no eran tan buenos o porque se lo merecían?, Sr. Guerrero, todos los que mataron eran honestos trabajadores que no hicieron daño ni suponía un peligro para nadie, y no tuvieron derecho ni a juicio, a la mayoría de ellos los mataron por sus ideas políticas y sociales y si a Javier de la Cruz no lo mataron, fue porque no lo atraparon en un primer momento cuando los asesinatos y desmanes de los falangistas estaban en su momento más álgido, de haberlo capturado en esos momentos con toda seguridad hubiese corrido la misma suerte que los demás. En España había un régimen político democrático legalmente establecido y quienes se sublevaron contra este régimen fueron los fascistas, no lo olvide Sr. Guerrero.
Dice usted que Javier de la Cruz evitó que se quemaran iglesias, eso es falso, en Chiclana no hubo quema de iglesias ni intenciones de hacerlo, no ande con falsas especulaciones como si quienes se tuvieran que justificarse fueran las víctimas y no los asesinos.
Dice usted que mandó poner vigilancia en la puerta de los ricos para protegerlos, eso es absolutamente falso, en la tarde del 18 de julio de 1936 se reunieron en el Ayuntamiento los concejales, políticos y sindicalistas más destacados de la localidad para tratar de urgencia las noticias que iban llegando del golpe de estado, y una de las medidas que tomó, fue mandar a casa de los más conocidos derechistas que eran por lo general gentes acaudaladas y de quienes se sospechaban que podían estar conspirando contra la república, a requisarles las armas si las tuvieran, efectivamente, se confiscaron armas y se hicieron algunas detenciones, estas detenciones las realizó la Guardia Municipal junto con destacados sindicalistas y militantes de izquierdas, que estaban debidamente autorizados por el alcalde y llevaban una credencial firmada por él. Al día siguiente, ante la imposibilidad de defensa contra la sublevación fascista los detenidos fueron puestos en libertad sin sufrir ningún daño y se guardaron las armas incautadas.
Pero como usted lo cuenta parece como si Javier de la Cruz simpatizara con el franquismo.
Sr. Guerrero, D. Javier de Cruz fue una victima más del franquismo y de la dictadura, que dejó de ser alcalde por la fuerza, que no pudo seguir ejerciendo la medicina porque no lo dejaron y murió relativamente joven por el sufrimiento padecido, y no mandó proteger a los ricos ni a las iglesias entre otros motivos porque no era necesario, ¿Sr. Guerrero intenta usted justificar el golpe de estado del 36 y los crímenes por el cometido, por un supuesto estado de desorden?, esos mismo argumentos los han utilizado siempre los fascistas.
D. Javier de la Cruz merece todos los honores y reconocimientos del Ayuntamiento y de todos los chiclaneros, al igual que lo merecen todos los chiclaneros represaliados y sobre todo quienes fueron torturados y ejecutados sin compasión, pero no por las argumentos y las falsedades referidas por usted, esos argumentos son una burla y una traición a la memoria de D. Javier de la Cruz y un insulto a todas las víctimas.
Estas personas no eran unos exaltados que pretendían quemar iglesias ni asaltar las casas de los ricos, todos eran honestos trabajadores, a quienes no se le pudieron demostrar ningún delito, ni se les dio la posibilidad defenderse. Sr. Guerrero deje usted de decir falsedades y de justificar el fascismo y sus crímenes.
Al PA le pedimos que tome las medidas oportunas contra este señor y rechacen sus argumentaciones, de lo contrario estarían convirtiéndose en cómplices de sus mismos errores.

Asociación de la Memoria Histórica Social y Política de Chiclana.